2026-04-16 - Dergah, Akbaba, İstanbul
Deberíamos estar siempre agradecidos a Allah.
Quien sigue el camino que Allah ama, debería estar lleno de una gratitud constante. Porque Allah guía a quien Él quiere, y desvía a quien Él quiere.
Sus acciones no se pueden cuestionar, Su sabiduría es insondable.
Nadie más puede dar lo que Él nos concede.
Por eso, una persona que sigue este camino debería estar profundamente agradecida.
Además, Sus dones se conservan a través de la gratitud; y precisamente ese es el regalo más grande de todos.
لَئِن شَكَرۡتُمۡ لَأَزِيدَنَّكُمۡۖ (14:7)
A través de la gratitud, los dones perduran permanentemente.
El don de la fe, de la Tariqa y de la Sharia... estar en este camino, es una inmensa bendición de Allah, Azze wa Jalla, para nosotros.
A través de esta bendición se alcanza la felicidad eterna en el Más Allá y se permite, inshaAllah, saborear esta bondad y belleza ya en este mundo.
Una vez que Allah, Azze wa Jalla, ha concedido este sabor a las personas, ya nada más les resulta atractivo.
Aborrecen los pecados y cualquier tipo de mal.
Incluso si tropiezan alguna vez, no persisten en ello, sino que desean liberarse de ello rápidamente.
Sin embargo, la mayoría de las personas de hoy en día —que Allah nos proteja— se acostumbran a las cosas malas.
Y una vez que uno se ha acostumbrado a ellas, resulta difícil volver a liberarse.
Esto, a su vez, surge de una falta de fe. Uno se imagina que encuentra el verdadero placer en ello.
Pero esto no es así en absoluto; más bien, es como con el agua de mar.
Quien bebe agua de mar por tener sed, solo sentirá aún más sed y deseará cada vez más.
Al final, acaba destruyéndolo a uno. No aporta absolutamente ningún beneficio y no conduce a nada bueno.
Por lo tanto, que Allah nos proteja de ello.
Seamos agradecidos por todos estos dones.
Que Allah nos conserve esta bendición para siempre, inshaAllah.
Y que Él también se la conceda a aquellos que aún no la tienen, inshaAllah.
Que Allah nos proteja a todos de nuestro propio ego y del de los demás, inshaAllah.